8 Abril 2010
Soy un gran relativista. A dia de hoy ni siquiera se si es una virtud o un defecto, tal vez para mi mismo, lo sea... y para los demás una virtud, ya que puedo entender y hasta llegar a justificar practicamente todo, si tenemos en cuenta antecedentes, momentos... y nos sabemos poner en el lugar... ¿qué hay que realmente no se pueda entender? Y se puede entender... otra cosa es que se pueda justificar.
Pero reconozco que hay algo con lo que no puedo. Las personas que establecen el hilo invisible de la moral entre "lo que hacen los demás", que es malo y mezquino, y "lo que hago yo" que siempre es bueno y plenamente justificado... sea lo que sea.
Incluso es algo que vemos en las más altas instancias... las personas que defienden su propia libertad, pero no perdonan ni entienden que los demás sean libres. Personas que se sienten autorizadas a decir lo que quieran sin plantearse ni por un instante el daño que pueden llegar a hacer, y que no perdonan ni una frase de contrariedad. Personas que se perdonan a sí mismos grandes delitos, y que no tienen la más minima capacidad de perdonar. Infieles que critican la infidelidad. Tiranos que no perdonan la tiranía. Autocompasivos que no perdonan la debilidad ajena.
Personas que, en definitiva, juzgan y critican a los demás con una moralidad y crueldad inusidada... por cosas que ellos mismos hacen. Lo siento, con toda mi relatividad, eso me revuelve las entrañas.
Personas que entre lágrimas dijeron "tu me olvidarás", y que antes incluso de pronunciar esa frase ya te habían olvidado.
Y hay de ti si se te ocurre tratar de decir algo.. entonces eres el enemigo rencoroso al que no van a perdonar con todo su rencor. Hay de tí, aunque puedas llegar a tener buena intención de señalarle que el camino que tiene es contradictorio, que precisamente ese camino le aisla del exterior aunque no lo sepa. Que sobrevive a base de distorsionar la realidad, y mientras exista ese divorcio de realidades, dará vueltas en circulos. Y que ese camino no es un camino marcado, sino libre... para todos... y que incluso la arbitrariedad, si es buena,, lo será para todos.
Los hay que se ponen a escribir, con la vanidad de quien cree que tiene algo que decir... cuando no se ha molestado nunca en aprender a leer. Los hay... los hay.
servido por Juan Manuel
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6 Abril 2010
Soy ciego, pero no uso bastón. Utilizo, no sé por que costumbre, una escobilla de váter. Tal es así que para mi "percibir" y "huntar de mierda" son el mismo concepto. Navego por las calles con pasos torpes dando escobazos, cuando sé la posición no conozco el momento, cuando sé el momento no conozco la posición... y a eso lo llamo "emoción".
Camino por la ciudad entre gatos callejeros, medio vivos, medio muertos... a esos los llamo prójimos. Mi empatía es proporcional a su olor. Mi escobilla me precede percibiendo una realidad que sobre la que voy dejando mi huella... a eso lo llamo "destino". No es de extrañar que me pase la vida quejándome de que la vida es una mierda. Aunque no soy totalmente consciente de ello, todo lo que no huele a mierda me resulta extraño e insoportable, al fin y al cabo es algo que todavía no he percibido, se me hace totalmente ajeno. Hasta el olor de las rosas me parece horroroso, sin ese pequeño tufo que yo mismo dejo en las cosas.
Reconozco que me da pavor la autoconsciencia. Si me diese por conocerme a mi mismo acabaría de mierda hasta las orejas. Es mejor así, no se donde termina mi brazo y donde empieza mi escobilla perceptora.
Sólo algunos sueños carecen de esa pátena marronacea, y hasta puedo imaginar en ellos un buen olor. Tal vez debería sustituir mi escobilla por un bastón, o incluso mejor, ir con mis propias manos... es algo que debo anotar en mi lista de buenas intenciones. Lástima que mis buenas intenciones huelan tan mal.
servido por Juan Manuel
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5 Marzo 2010
Soy lo que se dice un hombre razonable. Tan razonable soy que estoy hartísimo de lo razonable que soy. Tan tan razonable, que sé que el hombre es por definición misma, irracional. Tan razonable soy, que por tanto, disculpo completamente la irracionalidad. !Pero hostias! !Que yo soy un hombre! ¿Por qué narices soy tan razonable?
Intentar ser razonable, lo reconozco, me ha deshumanizado. Al mismo rítmo que me ha provocado increíbles dolores de cabeza. Tengo da dengua dota de tanto moded zilenzioz, sencillamente porque no tenía... una buena razón para ello. En mi bílis tengo todas las razones de no cambiar pequeños agravios por divertidas venganzas. Tan razonable que pensaba que era... ¿y por qué entonces no dejar de ser tan razonable?
Soy tan razonable, que necesito razones para ser irracional. No se si irá con mi identidad ser tan razonablemente tonto. Que una persona valga tanto como su palabra, cuando ni si quiera tengo fe en las palabras, es a todas luces.. ¿razonable?
Cada día me gusta más lo arbitrario. No sé, no sé.
servido por Juan Manuel
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5 Marzo 2010
Es extraña la actitud que me aborda cuando vagabundeo por el hospital de noche. Recorro los pasillos, haciendo tiempo, observandolo todo, absorto, personas durmiendo en los sillones, medio retorcidos y tapados con una chaqueta. Sigo absorto. Veo una chica preciosa que para mi cama quisiera, en un dificil contexto, coño un hospital no es un pub.
Pero no estoy pensando en eso. Pienso en mis últimas lecturas, es más, en todas mis lecturas. Observo. Y trato por todos los medios, de no observar, trato de concentrarme úncamente en mi capacidad de ver, tratando de no etiquetar lo que veo.. y de repente... veo.
Veo, veo.. y vuelvo a pensar.. Y veo un eje extraño recorriendo la India. A mi izquierda,, Jehová (o alguno de sus 50 alter-egos) y Sócrates poniendo pegatinas en las cosas, más tarde San Pablo pnchando condones. A mi derecha y con 70 kilos de peso, Buda con un rascador quitando los nombres que Confucio habia puesto. En el centro la India con la picha hecha un lio, por supuesto.
Todos conscientes de que mordieron del árbol del conocimiento, unos mojándo (en el mal sentido de empapar con agua) para borrar no sé que culpa y pecado que hay que pedir por conocer, o mejor dicho, por eiquetar el mundo. El otro, que sabe, tratando de degustar, deglutir y escupir la manzana. Y yo aquí fumándome las raíces justo debajo del cartel que me advierte de los peligros de hacerlo.
Veo dos Wittgestein borrachos (este tio siempre ha sido un caso, siempre aparentando no tener problemas), junto a un Nietzsche riendo, llorando, riendo, llorando... mirando con cierta curiosidad al otro lado de la linea de la India, detrás de una vaca multicolor. Kant no estaba, ese no salió de su pueblo en su vida, es lo que se dice un tio predecible a priori, y por supuesto la linea se la traía al pairo.
Uff, menudas intuiciones. La chica del dificil contexto sigue allí. Y yo aquí sin una buena palabra, me conformaré con una mirada. Aunque, claro que pudiese decirlo con una palabra, no seria el eterno Tao.
servido por Juan Manuel
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5 Febrero 2010
Una cosa es la acción y otra la imagen de la acción. Una cosa es la realidad, y otra, la imagen de la realidad. Eso ya lo decian los budistas hace la tira de años, el Zaratustra de hace no tanto tiempo, y mi colega, el otro dia frente a unas cervezas que se preguntaba ¿como pensaba la gente antes de que se inventara el cine?
Y es que ya cuando imaginamos hacemos zooms, travelings de camara, buscamos el pulso firme interior en los planos, se nos olvida poner los titulos de crédito. Y volviendo a la pregunta de mi amigo, ¿como se piensa ahora que existe la televisión?
El exceso de información puede ser tan mala, o peor, que la falta de información, y su uso repetitivo, buscando siempre la captación emocional de audiencia, se traduce en una irrealidad, en una sustitución de la realidad por su imagen, la noticia convertida en espectáculo de imagenes, en marketing publicitario, y con ella, toda una realidad y una vida que solo pasa por esa publicidad, por el índice de ventas. Y lo que es peor, "imagnes de vida" reflejadas en series de televisión, que no se sabe quien emula a quien.
Y entonces ves "buenos conceptos" convertidos en prejuicios. Prejuicios que se convierten en "politicamente incorrectos" y que se callan, pero no desaparecen. Discusiones y debates de brocha gorda, porque los matices no quedan bien en cámara. Vendedoras de modas y clichés, porque si no encajas en alguno parece que no eres de esta época. Hasta los anti-sistema se vuelven sistemáticos. "Nosotros", "Ellos" dividios por barreras invisibles e historia olvidada, o peor, reescrita.
Millones de años de evolución y de historia, y vivimos convencidos de que toda esa historia se hizo para gloria de nuestro egocentrismo. !Hemos inventado el móvil y el confort!
Y ahora crisis. El miedo retransmitido en directo. Laberinto de palabras vanas. Datos estadísticos para reflejar una macro-realidad, la imagen de la imagen de la realidad. Imagen de la imagen de nosotros. La imagen, de la imagen de mí.
servido por Juan Manuel
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5 Febrero 2010
Amanece. Uno se despierta empieza a plantear todo lo que cabe en el día. Uno se levanta, contento, o energico, o agotado., enfadado, tal vez hasta hiperactivo, otros dias uno dice... "un día más". Y que ese día por lo más cotidiano te de una actitud que te hace ver toda la vida de una determinada forma, es algo que con un poco de memoria sorprende.
Pero aún más sorprendente es cuando descubres que eres prefectamente libre de decidir tu actitud. Que uno puede provocarse enfado, o hiperactividad, o incluso tristeza. Y que por voluntad propia, puedo decidir que sentir y qué visión tengo de la vida, de la vida, todas distintas entre sí.
!Fantástico! Eso podria ser una gran noticia. ¿Pero entonces qué me dice el mundo? Si soy yo quien lo crea a mi forma. Actitudes correctas e incorrectas. Bueno, es lo que es bueno para la vida, malo lo que no lo es. ¿Y no es acaso la tristeza bien entendida algo buena para la vida? ¿Es que no tengo personalidad? Bueno, eso es una gran noticia, una buena noticia.
Porque cuando uno no sabe muy bien lo que es, puede ser cualquier cosa. Cuando uno es dueño de la actitud que se toma ante el sentimiento que surje... uno es dueño de su vida.
Dueño de la vida, como dueño de un lienzo en blanco lal que hay que tienes que pintar, y es más arte que ciencia. ¿Y quien te dice que el cuadro es bueno?
servido por Juan Manuel
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3 Febrero 2010
Estreno blog. Uno de repente siente lo que antiguamente era el vacío del folio... ahora el vacio del "recuadro de texto". Y que mejor forma de empezar que hablar del titulo que me acompaña, "siempre buscando".
Posiblemente nunca sabré si es un título o una condena. Pero siempre me ha acompañado una sensación extraña cuando hablo con alguien, cuando veo un paisaje o un cuadro, una calle... incluso cuando me veo a mi mismo, que algo se me "escapa". De forma que siempre ando buscando ese "algo" que se me escapa.
Esa sensación seguro que me ha hecho conocer muchas cosas, y perder otras tantas. Incluso ante la sospecha terrible, de que "aquello" que se me escapa es, precisamente, que las cosas son mucho mas sencillas de lo que parecen, aún así, sigo teniendo esa sensación. Tal vez sea una pequeña naúsea, de las transcendecias ya olvidadas, o una busqueda de lo mistico en lo ordinario.
¿Y eso que me hace? Pues que siga empeñado en escribir, leer, y pasar buenos ratos apoyada la cabeza rascandome la barba. Pero no nos asustemos, algunas veces lo hago viendo monologos de Buenafuente, y divirtiendome buscando lo más absurdo.
Porque para alguien empeñado en perderse en razones, aunque en el fondo uno sepa que no existen, encontrar un buen absurdo es uno de los grandes placeres que nos quedan.
servido por Juan Manuel
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